Era el turno de Prevc, que en marzo se había vuelto viral después de haber aterrizado un salto de 254,5 metros en Planica. Tiene 26 años y ya lleva una década en la Copa del Mundo. Ser saltador en la familia de los Prevc era casi una obligación. Sus dos hermanos, Peter y Cene, lo son, con su hermana Nika se colgó el oro hace tres días en el trampolín mixto. Su padre, en fin, se había ganado la vida como juez. Era su momento.
Cogió un poquito más de velocidad, casi imperceptible para el despegue: 94,5 km/h frente a 93,8, casi imperceptible. Pero esta vez en esa especie de figura de águila que los saltadores forman en el aire estuvo mejor angulado, apenas 24 grados entre las tablas y la vertical del cuerpo, que iba casi tumbado.
Aterrizó a 141,5 metros y disparó su puntuación por encima de 300 puntos (301,5). Una exigencia con la que Nikaido, que hasta el año pasado no pasaba de sextos puestos en la Copa del Mundo, no podia arriesgar. Aseguró, sumó hasta 295 puntos y se llevó una plata con la que en verano, cuando se atenazaba pensando todos los fallos que cometía, no soñaba. Prevc honró la leyenda olímpica y los saltos, tocados en las dos últimas temporadas por las trampas noruegas y las rídiculas teorías del 'Penegate', volvieron a cobrar esplendor.
La familia Prevc sumaba la novena medalla olímpica. Prevc con dos oros supera al mayor, Peter (oro, dos platas y un bronce entre Sochi 2014 y Pekín 2022). Ya lo había hecho con Cene cuando se colgó el oro junto a Nika, que ahora buscará igualarlo el domingo en el trampolín largo. Y empatar también con los Di Centa como la saga con más medallas olímpicas invernales. Entre Manuela y Giorgio sumaron 10, una más que los Kostelic.